        LA TERRIBLE CONCLUSIN

  Aqu estamos de nuevo. Casi tres aos despus de que escribiera mi 
ltimo artculo, vuelvo a dedicarme a  la Generacin. Muchas cosas han 
cambiado. Han cambiado tantas cosas que no s hasta qu punto podra 
ahora sentirme identificado con todo aquello que escribamos. Tampoco 
me preocupa excesivamente, entiendo que la evolucin es sntoma de 
madurez y de progreso y, en ese sentido, es muy posible que dentro de 
tres aos tampoco me sienta identificado con esto mismo que ahora 
escribo. No importa, lo importante es decir en cada momento lo que se 
piensa, y decirlo con los recursos de que en ese momento disponemos. 
No sabra decir por qu he estado tanto tiempo sin escribir, 
probablemente haya sido un cmulo de circunstancias, pero el caso es 
que ahora me arrepiento de no haber plasmado lo que se pasaba por mi 
mente en estos aos. Sera interesante ver cmo hemos evolucionado 
todos juntos un poco pero, como eso ya no puede ser, no puedo por 
menos que animaros a  que volvis a escribir y, sin ms prembulos, 
dirigirme a vosotros.
  Vuelvo y, como no poda ser menos, lo hago con uno de los temas ms 
apasionantes y que, por supuesto, ha sido ms explotados por la 
Generacin : la pareja, las relaciones o, hablando ms claro : las tas. 
Como podis comprobar, contino en la incesante bsqueda  del 
comportamiento racional de las mujeres, sigo empeado en buscar 
alguna explicacin a su forma de ser y de actuar, pero lo cierto es que, 
de alguna manera, he de reconocer que he tirado la toalla. Asumo que 
nunca llegar a comprender completamente su comportamiento, que no 
llegar a elaborar ni siquiera un conjunto de reglas generales que me 
permitan predecir su proceder. En definitiva, si no se entienden ellas ni a 
s mismas, no voy a tener la osada de pretender ser yo quien las 
entienda. Quiz lo que pretenda no sea ya comprender  su 
comportamiento, sino tratar de que, aun sabiendo que son irracionales,  
mi trato con ellas sea lo ms satisfactorio posible. Lo que ocurre es que 
no deja de ser un tema apasionante y sobre el cual, ya por pura diversin, 
me gusta elucubrar y elaborar teoras que luego la prctica en buena 
medida tumba pero que espero poco a poco vayan depurndose hasta 
llegar un momento en que, siquiera lejanamente, estn cercanas a la 
realidad. De hecho, es cierto que estas teoras no se ven respaldadas por 
una dilatada experiencia (de todos es sabido que mis experiencias son 
ms bien escasas), pero tambin es cierto que, precisamente en el tema 
que hoy voy a tratar, puedo asegurar que mi experiencia s es 
abultadsima : EL PODER EN LA PAREJA.
  Cuando un chico y una chica formalizan un relacin, a menudo se dice 
que han entablado una relacin afectiva, otros dicen que se trata de una 
relacin sentimental, e incluso otros  dicen que se ha iniciado una 
relacin amorosa. Pues bien, yo voy ms all y digo que en muchos 
casos, se ha entablado prioritariamente una relacin de dominacin 
(especialmente aqu, porque todos sabemos que las levantinas son de 
armas tomar). Quiero decir que, por encima de otras relaciones, y antes 
de que podamos hablar de cario, de amor, de respeto o similares, hay 
que plantearse las siguientes preguntas : Quin tiene el poder en esta 
relacin ?, Quin domina a quin ?, Quin lleva los pantalones 
?.....solamente cuando hayamos despejado estas incgnitas, podremos 
plantearnos temas como el amor o el respeto. Lo que ocurre es que el 
slo hecho de plantearse estas preguntas no deja de ser un problema, y 
me explico : cuando nos planteamos el tipo de relacin que mantiene una 
determinada pareja, puede que nos hagamos ese tipo de preguntas o que 
no nos las hagamos. En el primero de los casos, la situacin es ptima, 
porque significa que no hay relaciones de dominacin, pero en el 
segundo de los casos la situacin es al menos preocupante, y lo es 
porque el simple hecho de plantearnos quin tiene el poder significa, ya 
de entrada, que hay una lucha por el poder, lo cual es sumamente 
peligroso porque en toda lucha, tarde o temprano, hay vencedores y 
vencidos. Pues bien, partamos de que la pareja no tiene la suerte de 
convivir pacficamente sin relaciones de dominacin (caso sumamente 
excepcional), partamos de que en la pareja al menos uno quiere tener el 
poder, y a partir de ah empieza nuestro estudio.

1-Cmo detectar quin tiene el poder. Esta es una cuestin difcil, 
requiere muchos aos de observacin. Parra empezar, hay que decir que, 
en la mayora de las parejas, siempre hay uno que quiere ms que el otro. 
Este no es un dato definitivo, pero para empezar, y a modo de iniciacin, 
podemos presumir que el que quiere ms que su pareja puede ir 
preparndose porque va a tragar lo que no est en los escritos. Pero si lo 
que queremos es hacer un estudio ms detallado, la pregunta correcta no 
es la de quin quiere ms al otro, sino la de quin necesita ms del otro. 
Se trata de determinar quin perdera ms en el caso de que la relacin se 
fuera al traste. Quizs la pregunta ms clarificadora es la de quin est 
dispuesto a hacer ms para que la relacin no termine ? Como veris, 
todas las preguntas estn relacionadas, a nadie escapa que necesitar algo 
no es sino tener una debilidad, y cuando necesitamos realmente algo 
estamos dispuestos a hacer lo que sea para conseguirlo o, si ya lo 
tenemos, para no perderlo. Pues bien, el que se encuentre en esta 
posicin, se puede decir que ha cedido el poder al otro miembro de la 
pareja, que se ha sometido o, si queremos ser ms realistas, podemos 
decir que est cavando su tumba en la inmensa mayora de los casos. Si 
es el chico el que se encuentra en esta situacin, los autores coinciden en 
sealar que estamos ante un "proyecto de calzonazos" o ante un 
"cabestro en potencia".
  Lo que hay que tener claro es que el anlisis ha de ser profundo. A 
menudo se concluye que el sometido es el que se muestra ms carioso, 
ms empalagoso o ms atento, lo cual no es necesariamente cierto : hay 
gente cuyo carcter le hace ser ms afectivo, carioso o detallista, pero 
eso no significa que est entregando el cetro del poder, de la misma 
manera que sera absurdo concluir que resulta que el que tiene el poder 
es el ms avinagrado. Son cosas distintas, y hasta tal punto son cosas 
distintas que a menudo el mostrarse carioso o distante no es sino un 
arma que utilizan las partes para alcanzar o afianzar el poder.

2-Posibles posiciones de los miembros de la pareja ante el fenmeno de 
poder. La conducta puede tener tres modalidades bsicas : hay personas 
que les gusta dominar, hay personas que les gusta que les dominen y hay 
otras personas que no quieren ni una cosa ni otra, sencillamente quieren 
no ser dominados, pero sin pretender ellos mismos dominacin. Para 
simplificar, y dado que no hay que olvidar que estamos tratando de 
estudiar el comportamiento de las tas, diremos que si es la chica la que 
pertenece al primer grupo estamos ante una comadre ; si es el chico el 
que pertenece al segundo grupo diremos que es un cabestro, y al que 
pertenezca al tercer grupo diremos de l que es ecunime y racional. 
Supongo que no hace falta que especifique a qu grupo pertenezco o, al 
menos, quisiera pertenecer.

3-Formas de ejercicio de poder. Una vez sabemos ya qu es y la 
tipologa de las personas respecto de l, es importante ahora que 
expliquemos  cmo se ejerce. Esta es una de las cuestiones ms 
interesantes ; de nada sirve que sepamos cmo funciona el fenmeno si 
luego no sabemos cmo detectarlo (y aqu reconozco que tengo todava 
mucho por recorrer). El problema est en que el poder, cuando se tiene, 
se acaba utilizando. Desde el principio de los tiempos el ser humano ha 
ansiado el poder, y en la pareja las cosas no son distintas. El que cede el 
poder ha de saber que, cuando alguien es consciente de que lo tiene, es 
muy difcil que no lo utilice, el atractivo de emplear la dominacin es 
absolutamente irresistible. Lo que voy a describir ahora son una serie de 
conductas femeninas por medio de las cuales ellas testean si tienen el 
poder o, si ya lo tienen, lo ejercen. Lo que ocurre es que a menudo no se 
hace conscientemente, tienen un instinto natural para apretarnos las 
tuercas. Esta ltima afirmacin me hace pensar que, ms que mtodos de 
dominacin, lo que voy a explicar son consecuencias que se producen 
cuando ella es consciente de que tiene el poder ; a menudo no es que 
utilicen estas malas artes para dominar sino que, cuando ya saben que 
dominan, no pueden evitar ejercerlas.
a- El mtodo ms primitivo de ejercicio del poder es, sencillamente, el 
telfono. El viejo juego de "quin llama a quin" es el estado ms 
primitivo del juego de poder. En esta relacin no puede faltar el test ms 
primario que consiste sencillamente en decir que se va a llamar y no 
llamar, con el fin de comprobar cmo reacciona el otro. Pero bueno, la 
verdad es que, a estas alturas, eso ya est un poco superado, no merece 
ms  comentario.
b- El desconcierto. De lo que se trata aqu es de conseguir que el 
contrario se caliente la cabeza, es decir, que busque una relacin de 
causalidad donde realmente no la hay. Aqu se busca que el cabestro 
haga razonamientos del siguiente tipo : "si actuando de tal modo estuvo 
tan cariosa y de tal otro estuvo distante, si actuase de la primera forma 
volver a estar cariosa". Lo que no sabe el cabestro es que, actuando de 
la primera de las maneras puede encontrarse inopinadamente no ya con 
un comportamiento distante, sino con una agresividad feroz.  Aqu es 
donde encaja la afirmacin que hecho antes de que el mostrarse cariosa 
o pasiva pueden no ser sino formas de sembrar el desconcierto. El 
virtuosismo en esta conducta lo vemos cuando la chica es capaz de 
anunciar con antelacin el estado en que se encuentra :
-Hola (el chico toca a la chica)
-Ay, (se aparta ligeramente)
-Cmo ests ? (el chico no ha entendido bien, vuelve a tocar).
-Ay, djame.
-Qu pasa ?.
-Nada, es que hoy estoy un poco as.
-As, cmo ?
-Ay, no lo s ( con cara de desgana), es que t nunca tienes un mal da 
?.......
  Con la Iglesia hemos topado : si resulta que es que hoy se ha levantado 
"as", no har el ms mnimo esfuerzo por no transmitir al otro su 
situacin y mantener un cierto optimismo, sino que lo exteriorizar 
claramente, y ya puede l asumir que no ser bien acogida una broma o 
una iniciativa, que no podrn mantener una conversacin con inters y, 
en definitiva, que se pasar totalmente de l. Vamos, que lo mejor que 
pueden hacer es verse otro da.

C- Adoptar la posicin pasiva. Podra pensarse que ejercer el poder 
consiste en llevar la iniciativa, en decir dnde y cundo se va a un sitio o 
a otro, en proponer nuevas cosas.....pero es justamente al contrario ; no 
hay cosa ms cmoda ni forma de ejercicio del poder ms evidente que 
la de hacer que el peso de la relacin la lleve el otro, transmitirle que la 
relacin continuar mientras l la cuide, mientras tenga detalles......  ella 
se coloca en la posicin pasiva, en la posicin en la que nicamente 
estima o desestima las propuestas del otro. Aqu es donde encontramos 
otro comportamiento muy caracterstico : la negativa continua. Toda 
propuesta es rechazada por principio, sin ms, como si al aceptar a la 
primera la propuesta del chico fuera ya de por s un sometimiento. Hasta 
tal punto es as que hay que convencerlas para que hagan incluso lo que 
ellas mismas quieren hacer. Es como si hubiera que mostrar que todo lo 
que se hace es un favor, una concesin.
D- La conversacin absurda. Este comportamiento entra dentro de los 
mecanismos descritos para sembrar el desconcierto en el cabestro. Basta 
con un ejemplo :
- Hola como ests.
- Tu deberas de saberlo.
-Te pasa algo ?
-A lo mejor es eso, que no me pasa nada.
-Que ?
- Si, tu sigue como hasta ahora,
-Que ?, estas enfadada ?
- Claro, y ahora dirs que estoy loca, si siempre tiene que pasarme algo a 
mi.
- Ya veo que esta enfadada...
- No me toques hipcrita, no todo se soluciona con cuatro palabritas.
- Bueno , pues ya nos veremos cuando ests mejor.
-A lo mejor no nos vemos ms , que es lo que debera de hacer
(se va andando rpido)
- Oye, espera , donde vas (le sigue)
- Ahora no me vengas con historias, te he dicho que me dejes en paz 
(llorosa), para lo que tu ya sabes si que te gusta que me quede.
- Pero, si has sido tu la que..., espera... (que coo habr hecho yo ?).
           
              (por la tarde l le llama a ella, se siente culpable) :

-Hola, soy ----------.
-Hola.
-Ests bien?
-Claro, por qu no iba a estarlo ?.
-No s, esta maana pareca que estabas un poco nerviosa.
-Puede ser. 
-Pero ests mejor o qu ?
-S, supongo, y a ti, se te ha pasado ?.
-El que ?, si yo estaba bien.
-(seca y resignada) Bueno, lo que t quieras.         
  
  Llegado este punto el cabestro ya no entiende nada.

E- Las amigas. Hemos llegado ahora a un punto fundamental : las amigas 
de la novia. Es bien conocida entre novios la afirmacin de que "las 
amigas de mi novia son todas unas zorras", y es que el campo de la 
amistad se presta perfectamente a todo tipo de maniobras de 
dominacin. Ms an si tenemos en cuenta que ante las amigas, la novia 
dominante mostrar su poder en el caso de haberlo conseguido, pero, 
ante la situacin de aparente indefensin en que se encuentra el chico, 
tambin tratar de demostrarlo aun en el caso de no tenerlo, es una 
cuestin de apariencia, de orgullo.
  No descubriramos nada si nos refirisemos a esas cenas entre amigas a 
las que acuden algunos novios y en las que, sin comerlo ni beberlo, entre 
bromas y risas, son todos zaheridos, maltratados y humillados vilmente 
mientras el compromiso les obliga a poner una medio sonrisa entre 
resignada y atnita. Luego podr venir la bronca o podr no venir, pero 
el objetivo ya est cumplido, ella ya ha mostrado ante sus amigas lo que 
ha conseguido hacer con su novio. Todo viene a ser como una 
exposicin canina, cada duea ha de mostrar ante el jurado de zorrones 
lo que es capaz de hacer con su cabestrillo. Ruego al lector disculpe la 
falta de parcialidad que se desprende de estas lneas, pero es que este 
tema me tienen especialmente escocido; he presenciado espectculos 
lamentables.
  Lo primero que se hace es, por supuesto, pasar totalmente del novio, 
hay que demostrar que es alguien absolutamente prescindible, accesorio. 
Una vez llegado a este punto, entramos en la fase de descuartizacin : es 
una labor continua e implacable que se exterioriza con expresiones del 
tipo "si ste no se entera de nada", "ste no sirve ms que para....", "qu 
hara l sin m", "no s que hago yo saliendo con ste", "ya te gustara a 
ti parecerte a ....". Por ltimo, la faena puede terminar perfectamente con 
una conversacin entre ellas hablando de lo buenos que estn tales o 
cuales tos, preferiblemente tos que los cabestros conocen. El 
virtuosismo de esta conducta se alcanza cuando son las propias amigas 
las que se animan a burlarse del novio, situacin ms comn de lo que a 
priori se pudiera pensar.

F- Minar la autoestima. El anterior apartado me ha puesto sobre la pista 
de una serie de maniobras que, aunque quiz no sean tan comunes como 
las anteriores, deben ser recogidas en este estudio, sobre todo porque 
son particularmente ilustrativas. De lo que se trata es de minar la 
autoestima del novio. Es una tcnica extremadamente sutil y de unos 
resultados admirables. De hecho, sus resultados suelen ser definitivos. 
Con ello quiero decir que, si se ejecuta a la perfeccin este mtodo, 
todos los dems son prcticamente intiles porque, una vez se ha 
cambiado la mentalidad del to, es l mismo el que se entrega 
mansamente.
  Esta tcnica es profusamente utilizada en la tipas que tienen un 
complejo de inferioridad ante el novio. Bsicamente cosiste en ponerle a 
parir continuamente, sin dejarle respirar. Por supuesto, tambin se 
enmascara de buenas formas y bromas, pero lo que se pretende es que el 
to tenga permanentemente presentes sus defectos, sus imperfecciones, 
que no oiga de labios de su novia ni una sla virtud, ni un slo cumplido. 
Lo que se consigue es que, subliminalmente, llegue a la mente del sujeto 
el siguiente mensaje : "yo soy la nica que te aguanta ; como cortemos, 
no encuentras otra en tu vida". Si ese mensaje llega a cuajar, la 
dominacin ya es absoluta, el tipo ya est dispuesto a aguantarlo 
absolutamente todo.   

G- El detalle. As como la anterior tcnica es sutil y poco comn, esta es 
burda y absolutamente corriente, y est fuertemente emparentada con el 
instinto maternal de muchas chicas. Aqu la conducta consiste en que la 
chica se empea en que el chico deje de hacer algo (un gesto, un detalle, 
lo que sea) que l hace habitual y espontneamente. Es como si se 
propusiera, a modo de reto personal, dejar un sello, una marca en el 
chico, algo con lo que sentirse realizada, ver que en algo l ya no acta 
como actuaba y que se debe a su labor. Un ejemplo :
(el chico, en una cena, se sirve una copa de vino)
-Ya ests bebiendo otra vez ?
-Cario, ni que fuera un borracho.
-Ya sabes que no me gusta que bebas.
-La cuestin no es si a ti te gusta, sino que a m me gusta servirme una 
copa de vez en cuando (el chico se siente orgulloso de su respuesta).
- !Ah, perfecto !, pues a veces en una relacin uno tiene que hacer cosas 
que no le gustan por el otro, sabes ?, yo no estoy slo para que te lo 
pases bien (aprciese que el chantaje sexual est siempre presente).
-Bueno, tampoco te pongas as....
-Yo no me pongo de ninguna manera, pero a partir de ahora voy a ser yo 
la que haga lo que le de la gana aunque no te guste........
  
  Despus de esto, el chico ya no sabe qu coo hacer con la copa.

H- La bronca sin razn. Esta modalidad puede llegar a ser divertidsima. 
Se trata de montar al to una bronca sin la menor razn, sin sentido, para 
volverle loco. Las broncas sin razn destrozan la mente, dejan al 
cabestro en una situacin de inseguridad absoluta. Consiguen que el 
pobre se espere ya cualquier cosa, que viva con temor. La ms mnima 
trivialidad, ellas tienen la habilidad de convertirlo en una ataque personal, 
gravsimo y del cual puede devenir un autntico terremoto.
I- El corte. Esta es una medida eminentemente drstica. Sus resultados 
pueden ser excelentes, pero entraa no pocos riesgos. Se trata de que, 
cuando la chica dominante quiere amarrar definitivamente al chico, corta 
con l, y lo hace sin motivo aparente, con expresiones del tipo "es que no 
lo tengo claro", "ya no siento lo que senta", "creo que ya no estoy 
enamorada....". Hecho esto, pasado un tiempo decide que ha llegado el 
momento de "volver a intentarlo", pero para entonces al cabestro le he 
apretado bien las tuercas, le ha tenido comindose el coco una 
temporadita y tiene ya una completa inseguridad, sabe que en cualquier 
momento puede producirse el corte de nuevo.

  Podra decirse que, como en los mandamientos, todos estos mtodos se 
resumen en dos, con todas sus variedades y matizaciones : en primer 
lugar, la comadre llega a convencerse de que el cabestro es un autntico 
privilegiado por estar con ella ; quiero decir que, cuando ya ha sometido 
al tipo, deja de valorarle y, en consecuencia, concibe cada gesto afectivo, 
cada detalle que le dedica a l como una verdadera concesin graciosa, 
como un favor que le hace. En segundo lugar, hay que mantener al to en 
un situacin de incertidumbre, de inseguridad. Lo importante es que 
nunca pueda estabilizarse ni acomodarse. Hay que conseguir que tenga la 
sensacin de que en cualquier momento puede llegar una bronca, que un 
da puede estar encantadora, al da siguiente distante y al tercero 
insoportable, que cualquier broma puede ser rechazada, que cualquier 
comentario puede ser desautorizado, cualquier detalle malentendido y 
cualquier gesto tomado por malintencionado. Cuando la persona ya no 
sabe cmo reaccionar, ha perdido el norte, la iniciativa y la 
espontaneidad y, por consiguiente, se ha entregado.

  En conclusin, y despus de toda esta relacin, tengo que hacer unas 
matizaciones :
      a- Me he referido exclusivamente a los mtodos empleados por las 
chicas que quieren ejercer el poder. Estoy seguro de que, siendo el poder 
tan atractivo para todos, los chicos tambin tratamos de ejercerlo a 
nuestro modo, pero nunca me he parado a pensar cmo lo hacemos. De 
hecho, agradecera que alguna chica me lo explicase. Lo que s es cierto 
es que, en el mbito en el que nos movemos, he de decir sinceramente 
que he observado muchas ms chicas que tratan de manejar a sus novios 
que al revs. Todos sabemos, no obstante, que en otros mbitos y 
culturas son los hombres los que ejercen un poder mucho ms burdo y 
brutal sobre las mujeres, pero eso queda fuera del objeto de estudio de 
este artculo.
       b- Todas las maniobras explicadas pueden llegar a parecer de un 
maquiavelismo tal que terminen por resultar irreales. Tenemos que partir 
de que la mujer puede llegar a se extraordinariamente retorcida pero, an 
as, no es que planifiquen emplear tales o cuales mtodos de dominacin 
para obtener unos u otros resultados. Lo que ocurre es que, una vez se 
sienten en posesin del poder, subconscientemente lo utilizan. Lo que 
hacen es dejar de reprimirse, tienden a la comodidad, y eso les lleva a 
tratar de dominar ms y ms al cabestro. Aquello que no hacen cuando 
an no ha empezado la relacin, en la etapa previa, una vez sta se ha 
entablado, empiezan a hacerlo.     
       c- No he descrito una lista cerrada. Estoy seguro de que hay 
multitud de formas que no he alcanzado a observar, as como una infinita 
gama de puntos intermedios entre unas tcnicas y otras.

4-Parejas factibles ante el fenmeno del poder.
   Despus de todo lo que llevamos escrito, vamos a la parte ms 
importante, que es la de responder a la siguiente pregunta : resultara 
una relacin con la chica que me atrae ?. El problema est en que, aun 
siendo la pregunta fundamental, no soy capaz de responderla. Si pudiese, 
tendra ya una novia maravillosa, y no es as. Lo que s puedo hacer es 
aplicar los escasos conocimientos de que dispongo y elucubrar sobre la 
cuestin (aunque, en verdad, sobre esta materia nunca hay conocimiento 
bastante como para dominarla). Lo que s puedo decir es que, para 
responder a la pregunta, hay que hacerse previamente otras dos :
a-Cul es mi posicin ante el fenmeno del poder ?
b-Cul es la posicin de la chica ?
  Hay que advertir, antes de responder a estas preguntas que, a mi 
entender, las personas apenas cambian. Si a una chica le gusta ejercer el 
poder, podr maquillarlo ms o menos, podr hacerlo de manera ms o 
menos sutil, pero no pretendamos cambiarla porque es una prdida de 
tiempo y de esfuerzo.
  Voy a obviar el caso en que alguno de los dos pertenezca a la categora 
de los que les gusta ser dominados, ya que no entramos en el campo de 
las luchas de poder, que es el objeto del artculo. Partamos, pues, de que, 
tras plantearnos estas preguntas, hemos llegado a la conclusin de que a 
ella le gusta ejercer el poder y a m, o tambin me gusta ejercerlo o, al 
menos, no me gusta que lo ejerzan sobre m.
  La situacin es muy complicada, porque las luchas de poder son 
siempre complejas. Tengo que decir que mucho me temo que la 
estabilidad de esa pareja es difcil : podra pensarse que la estabilidad se 
alcanzara si yo cediera y le permitiera a ella llevar el poder, pero en el 
mayor de los casos no es as, ya que, paradjicamente, cuando la 
dominadora ha conseguido dominar a la pareja, se aburre de ella. Lo que 
le atrae es el reto, la lucha, la inseguridad. La nica excepcin a esta 
regla es el caso en que ella est buscando ya definitivamente marido, 
porque mantengo que una comadre casi siempre termina casndose con 
un cabestro ; pero fuera de este caso, ella tender siempre a intentar un 
nuevo proceso con otro. La segunda posibilidad de estabilidad est en 
que se perpete la lucha. Es ms remoto, pero puede ocurrir que 
mantengan una lucha por el poder constante y atractiva para ambos. 
  Pero, en la mayora de los casos, me atrevo a decir que la pareja 
descrita es poco factible, y termina convirtindose en una lucha estril y 
una sensacin de malestar permanente. Se tiene la sensacin de que, 
mientras uno se distancie de su pareja, ella se sentir atrada y se 
acercar. Pero claro, la situacin es absurda, porque uno no est con una 
chica para distanciarse de ella, con lo que, en un momento dado, tratar 
de acercarse, de entregarse un poco ms, ante lo cual ella se distancia, y 
as interminablemente. Todo acaba convirtindose en un juego de poder, 
en un "el que llama pierde", en un intentar que el otro se acerque 
mantenindome yo distante. Se intenta parecer ante el otro invulnerable, 
sin ninguna debilidad, se intenta mostrar que no nos afectan las 
situaciones. La preocupacin continua es la de "frenar"  a la pareja, que 
no crea que nos tiene en el bote y, al mismo tiempo  intentar que ella se 
entregue. Termina por faltar la naturalidad, todo es jugar a la defensiva 
permanentemente. En fin, un coazo. 


CONCLUSION
  Despus de todo esto, cul es la pareja ideal ?. Pues creo que, aunque 
parezca mentira, la pareja ideal es aqulla en la que todo esto que he 
escrito no sirve de nada porque no hace falta utilizarlo, porque no hay 
relaciones de dominacin. Aqulla en la que ninguno de los dos quiere 
dominar ni que le dominen. En realidad, si lo pensamos framente : no 
son absurdas las relaciones de poder en la pareja ?, por qu hay que 
intentar cambiar al otro ?,  por qu no dejar que cada uno acte segn 
su parecer ? es decir, el que sea ms o menos carioso o distante, que 
haga lo que quiera, por qu actuar uno en funcin de lo que haga el 
otro como si fuera una partida de ajedrez y no espontneamente y por 
propia iniciativa ?, por qu estar continuamente pretendiendo que la 
pareja vea que no consigue lo que quiere (dominarme) en lugar de actuar 
naturalmente y punto ?, por qu tratar siempre de entregarse hasta 
donde la pareja se entrega como mucho, pero nunca ms ?. 
  Sencillamente, porque la experiencia y la realidad que me circunda me 
demuestran que el idealista que trata de actuar espontnea, natural y 
sinceramente, sin tratar de dominar a nadie, sin plantearse todas estas 
preguntas, termina siendo un autntico cabestrn. Esta es la terrible 
conclusin.
  Nada me gustara ahora ms que equivocarme en esta ltima 
conclusin. Acaso la mujer de mi vida sea aquella que me demuestre 
que, al menos en su caso, esa conclusin es falsa.


Jaime Cuesta Lpez                                   
